La productora Filmanova, que dirige mi admirado Antón Reixas, está rodando un documental para la TVG sobre Álvaro Cunqueiro, el gran escritor gallego. Me han pedido que mañana lunes esté en Madrid, en el hotel Lope de Vega, para hablar del escritor, y yo he aceptado celebrando la casualidad: precisamente en este año ando de peregrino con Cunqueiro camino de Santiago, en compañía de Juan Uría Riu, aunque no pensamos salir de Uviéu, Tinéu y Mondoñedo en una temporada. El alma del camino es el rodeo y los atajos, que evitamos cuidadosamente, son tan sólo la línea más corta entre el tigre y la gacela. Ahora todo va de prisa, como siempre: demorarse en un arte que me complace. Me hace gracia en lugar marcado para el encuentro, ese Hotel Lope de Vega: la literatura, tantas veces, es cosa de tahúres, y en esto Lope de Vega, el gran amador, y Álvaro Cunqueiro, tienen más de un punto en común. Los de Filmanova son gente seria y me envían un cuestionario con lo que me van a preguntar ante las cámaras. Si me permiten, ensayo las contestaciones en esta página, mientras bebo un vaso de buen vino. Cuando se dé el caso, seguramente me saldré por la tangente, pero esto es lo que se me ocurre ahora. Las preguntas que me hacen son estas:
Háblenos de cómo conoció la obra de Cunqueiro, qué le llamó la atención de ella y qué es lo que valora ahora de esa obra.
Conocí a Cunqueiro gracias a Xune Elipe, un cantante de rock asturiano. Hacíamos juntos un programa en Radio Asturias, Nortiando, y a la salida de la grabación, a las cuatro y media de la tarde de un martes, me prestó un libro del escritor de Mondoñedo, Xente de aquí e de acolá, que cambió mi vida.Ya había leido a Zola, a Flaubert, a Clarín, a Eça de Queirós: aquellos retratos de gente campesina me parecieron de un realismo tremendo. Asumí como propia su poética, aunque tarde muchos años en ponerla en práctica: se necesita mucho tiempo para aprender a soñar.
Es un escritor de minorías y algunos piensan que ha sido injustamente olvidado. ¿Está de acuerdo? ¿Qué opina de la valoración actual de Cunqueiro?
Estoy de acuerdo y no estoy de acuerdo. Los escritores siempre son de minorías. Hay una minoría que lee a Garcilaso, a T. S. Eliot o a Rilke; esta minoría, que también lee a Álvaro Cunqueiro,es la que marca el gusto de la mayoría. La minoría sabe que en los libros la realidad debe de ser otra, trascendida; la mayoría busca en los libros la realidad pura y dura y no lo que en realidad ofrecen los libros: la verdad interior del mundo. En las obras de Cunqueiro nunca aparecen sobre los tejados las antenas de televisión. ¿Para qué van a aparecer? Eso es lo que ve cualquiera cada vez que abre la ventana de su casa.
En su momento, se acusó a Cunqueiro de escapismo. ¿Qué opina de esto?
No hay ningún gran autor al que no se le haya acusado de escapismo, de diletantismo o de esteticismo. Los acusadores siempre son los mismos: políticos frustrados que envidian la función social del poeta, del escritor. Los políticos frustrados pueden detentar el poder, como Stalin o Hitler; o pueden no haber pasado de presidentes de la comunidad, de una academia de la lengua o de una asociación de escritores, como tantos. Álvaro Cunqueiro fue de un tiempo y de un país: gracias a él se hablará el gallego mil primaveras más y eso no se lo perdonan ni unos ni otros.
Destaque una obra de Cunqueiro que le guste especialmente y explique por qué.
Merlín y Familia, traducida al asturiano por Concha Prieto. Es un prodigio.
¿Qué nos puede contar de la técnica literaria de Cunqueiro?
Quienes nos hemos visto en el brete de escribir en una lengua minorizada, a la que todos los interesados del mundo quieren ver desaparecer, sabemos del vértigo de ver nacer una lengua nueva. Cuando se pone una palabra culta adjetivada por una palabra de aldea, se recuerda algo que Homero nunca olvidó: que de cuatro peleas de aldea nació La Odisea.
Bueno, diré más o menos esto. Si no se me ocurre otra cosa.